IDEOLOGIA Y POLITICA

EL POPULISMO,  LA IZQUIERDA y el modelo Neoliberal

LA SOCIALDEMOCRACIA Y EL SOCIALISMO

Agosto  2016

 

            Desde inicios de este año 2016 la lucha política/ideológica estuvo signada por la caracterización, de parte del pensamiento europeo dominante, como “populismos” a todas las expresiones antagónicas al tradicional modelo  capitalista  liberal occidental.

            La definición ideológica que tiñó y tiñe todas las expresiones de políticos, periodistas, “pensadores”, de Occidente definen al  populismo como la izquierda.

            Las fuerzas que provocaron la salida del R.U. de la U.E. también serían “populistas” a pesar que la propulsaron fuerzas del conservadurismo inglés;  las fuerzas de Podemos en España también fueron calificadas como tal, además de “extremistas” de izquierdas por parte de la derecha liberal española.

            El gobierno de Kirchner habría sido un populismo de izquierda. El escritor Caparrós que viaja por todo el mundo, ha dicho que “el kirchnerismo es lo peor que le pudo pasar a la izquierda”.

            ¿Fue de izquierda el último gobierno?

            La caracterización como populismo al parecer, da para todo.

            Desde  su origen en la Revolución Francesa, “izquierdas” y “derechas”  constituían dos bloques de clases diferentes; artesanos, obreros,  campesinos,  pequeños comerciantes, constituían  la izquierda de la  Asamblea de y del otro, clérigos, nobles, aristócratas, policías, terratenientes, mercaderes,  todos defensores de la monarquía  y el feudalismo, las derechas.

En la actualidad, depende de cada país, de su historia reciente y pasada, y de una cantidad de factores, económicos, religiosos, culturales y demás la formación de  sus distintas clase sociales, se forman  los campos de izquierdas y derechas. Para  todo el arco del pensamiento liberal y neoliberal, los “populismos” son caracterizados como de izquierda.

            Nosotros nos definimos como socialistas, en el campo de las izquierdas, que constituye  un frente político diverso, ideológico y de clase. Un espacio donde convergen las distintas corrientes socialistas desde la Revolución francesa hasta el presente, con sus diferencias aún entre los sectores marxistas.

            Nos diferenciamos de la socialdemocracia de todo el mundo occidental, como le expresamos en numerosos documentos de nuestro Partido.

            En  nuestro país la socialdemocracia (aunque un partido lleva el nombre de Socialista sin aditamento)  es una fuerza representativa de clases medias, gran parte de ella empobrecida  y otra  parte enriquecida, acomodada,  que también se  ha beneficiado con el gobierno anterior.

 La socialdemocracia argentina (llámese radical o socialista) cayó finalmente  en las redes del neoliberalismo.

           

España y Europa

            En las elecciones la alianza Unidos-Podemos fue señalada como extremista, populista, de izquierda, por el arco neoliberal y socialdemócrata. Sin embargo,  Pablo Iglesias, nieto del fundador del Socialismo español, planteó en la campaña electoral  una alianza con el PSOE para formar un gobierno de “cambio” y construir una “Socialdemocracia viable”; agregando que la socialdemocracia “tuvo éxitos en la historia europea” y planteó “medidas neokeinesianas para reconstruir el espacio de la socialdemocracia.”

            España, con 4 millones de desocupados desde hace cinco años, (según datos de la BBC de Londres), donde el número de millonarios aumentó un 50% con el gobierno de ajuste de Rajoy, volvió  a votarlo  por el mayor número de votos. A  80 años del inicio de la guerra civil, la sociedad española sigue siendo conservadora en su mayor parte y defensora de una monarquía de utilería de una casta corrupta.

            La alianza Izquierda Unida-Podemos perdió votos,  no obstante, después de muchas décadas, la izquierda española vuelve a tener fuerza parlamentaria importante.

            Quizás al partido PODEMOS  le falta apoyo en la clase trabajadora y no pudo ganar la voluntad de los 4 millones de parados.

            La izquierda europea no puede todavía recuperar su fuerza histórica, aún cuando la izquierda de Grecia y Portugal ha crecido y en Francia se despliega una gran lucha de los trabajadores contra una nueva ley laboral del gobierno socialdemócrata, que sigue llamándose socialista.

            La historia de la socialdemocracia  en Europa muestra un viraje constante desde los años XX del siglo pasado tanto en el poderoso partido Socialista alemán y francés, hasta fines de siglo  en que abandonó los principales ejes del Socialismo inicial. Así fue al menos en Alemania, Francia y España y el Laborismo inglés que claudicó finalmente con Blair, presidente de la “Internacional Socialista” a la que concurren los socialdemócratas argentinos.

            Tampoco  PODEMOS   es un  movimiento revolucionario acompañado por los trabajadores y la mayoría de la sociedad, por la abolición de la monarquía  parasitaria y la construcción de una República  Socialista. En  Portugal o Grecia, con Iriza, se ha visto que un solo país, pequeño como Grecia, aislado en Europa no puede hacer frene a las imposiciones y Acuerdos de la Unión Europea y a las poderosas fuerzas del sistema capitalista financiero dominante, y la NATO que los involucra en las guerras del Medio Oriente.

            La salida del R.U. de la Unión tiene muchísimas facetas, pero apenas conocido el resultado, el banco de Inglaterra se apresuró a decir que dispone de 300.000 millones de libras, para apaciguar a las empresas británicas de los temores de la competencia industrial alemana y francesa.  

            Es que no se puede ignorar la realidad actual del capitalismo imperialista en el mundo, el surgimiento de China como potencia expansiva y aspiradora de recursos materiales para mantener el desarrollo de sus más de 1.300 millones de habitantes y la lucha interimperialista que se está produciendo entre las grandes potencias. El surgimiento del ‘fenómeno’ Trump  está en la raíz de las poderosas industrias dominantes de Estados Unidos, particularmente la de armamentos  que  pugnan  por el control del Pacífico.

 

En nuestro país

            Para los sectores liberales de nuestro país y los medios que manejan, el gobierno de Kirchner y de Cristina Fernández fue un gobierno populista de izquierda. Hubo  diferencias entre el período de Néstor Kirchner con ministros neoliberales, y el de los últimos años de Cristina Fernández  donde se aplicaron reformas como la de las AFJP, del Banco Central, y la recuperación de AYSA,  el Correo,  la estatización parcial de YPF y Aerolíneas, y se volcaron grandes recursos al asistencialismo. Se volcaron miles de millones de pesos en la contención social que generó un largo proceso de mano de obra desocupada., 1998/2002

            Pero los ejes principales de la política del gobierno justicialista Neoliberal de Menem, permanecen igual: las multinacionales controlan la exportación, y el manejo del petróleo, la petroquímica, la siderurgia (que se internacionalizó), la distribución de la energía, las comunicaciones, Seguros, industria farmacéutica, de la Alimentación, Supermercados, etc. etc.   Subsidió el transporte y los servicios de luz, gas y agua que benefició a trabajadores y jubilados, pero que benefició mucho más a las clases medias altas y altas que tuvieron 10 años de crecimiento como nunca antes se vio en el país (barrios cerrados, torres, Puerto Madero, Nordelta, countries, viajes al exterior, fuga de divisas, etc. etc.

            Ese sector (donde una familia consume y gasta diez veces más que una familia de clase media baja) se benefició como ningún otro.

            ¿Qué clase de gobierno nacional y popular fue eso? Fue de izquierdas?

            ¿Acaso  sería populismo? Populismo sería entonces aquella política económica y social mediante la cual, el Gobierno, el Poder ejecutivo y una mayoría parlamentaria, subsidia, subvenciona, ayuda a los trabajadores y a los jubilados, cuida que no aumenten los precios, etc. en síntesis, contiene a la pobreza, sostiene un salario medio, pero mantiene la estructura productiva dominante en manos de empresas extranjeras.  No tocó los negocios financieros ni los bancos extranjeros, no recuperó la participación del Estado nacional en la exportación, no reindustrializó el país ni reconstruyó la red ferroviaria ni la flota mercante, y firmó acuerdos leoninos y secretos con las empresas petroleras extranjeras, pagándoles casi el doble de precio internacional del  crudo (que el gobierno actual continuó).   Y paralelamente, benefició  a sectores de la “patria contratista” y financiera creando nuevos gran burgueses como Britos, López, Báez,  y otros como los Ferreyra, Roggio, Petersen, Calcaterra/Macri. La Cámara de la Construcción se cartelizó  lo que favoreció la corrupción del sistema de otorgamiento de obras públicas, no sin luchas internas.

            Mantuvo una pesada carga impositiva al pueblo  como el IVA y los intereses bancarios de las tarjetas de crédito, para después financiar con la recaudación las ayudas sociales.

            En síntesis podríamos decir que el gobierno populista hizo intervenir al Estado (Poder Ejecutivo y organismos como Vialidad Nacional, Ministerio de ‘Planificación’, gobiernos provinciales y funcionarios que ‘controlan’ las obras) en políticas  económicas y culturales de contención y ayudas sociales a los sectores asalariados del sistema, a las familias carenciadas y a la masa de jubilados y pensionados, manteniendo las estructuras fundamentales del capitalismo financiero, industrial, contratista e inmobiliario.

           

Ideología y política

            Hay que recorrer los documentos de  los analistas liberales en La Nación o neoliberales como los multimedios del grupo Clarín, para conocer el pensamiento ideológico y en consecuencia, las políticas del neoliberalismo en la  Argentina de hoy.

            Aparentemente,  se han “despegado” de las dictaduras, tanto “blandas” como las de Onganía y Lanusse y de la fascista de del ’76, que unió a  los sectores liberales y nacionalistas (Rico, Videla, Seineldín, Suarez Mason, etc.) de las Fuerzas Armadas. Fueron cómplices  y siguieron acumulando durante la dictadura fascista,  y jamás apoyaron la lucha de las organizaciones de derechos humanos  que  ahora procuran tergiversar.

            Desde el liberal Grondona autor del Documento 150 de Onganía, hasta los mentores  de hoy como Morales Solá.

            Continúan con su visceral odio al peronismo de Perón.  Uno de los más antiperonistas escritores de La Nación (que son numerosos) y basándose en el libro de Joseph Page catedrático de la Universidad de  Georgetown sobre la que se basa el Departamento de Estado de EE.UU., sostiene que “Perón creó una clase muy particularmente argentina de populismo autoritario que abrazaba ambos extremos del espectro político.”

            Para el editorialista, la personalidad de Perón se caracterizaba “por el cinismo, el total desprecio por la verdad, la falta de principios, el egoísmo, la irresponsabilidad, su inclinación  por avalar la violencia, su costumbre de deformar  la verdad hasta hacerla irreconocible   y su rechazo de la responsabilidad  por sus propias acciones.” (La Nación, Ideas, 3 de julio 2016). Habrá que ver qué reacción tiene el “Justicialismo” de hoy que acuerda con el PRO o los ex y actuales ‘peronistas’ como Massa o Urtubey.

            Una definición que podría figurar en los Anales del liberalismo argentino que fue parte y cómplice de los mayores actos de crueldad y el  ultraje del secuestro del cadáver de Eva Perón  (apoyada por el Vaticano de entonces) y la prohibición de nombrar todo el léxico político peronista en 1955. Perón era para La Prensa, el “tirano depuesto”.

            Es verdad que el primer gobierno peronista, no se caracterizó por sostener las libertades públicas (de prensa, reunión, etc.)  Pero el liberalismo político  y  los  sectores militares (Marina y parte del Ejército y la Fuerza Aérea) fueron los que  bombardearon Plaza de Mayo en Junio de 1955.  Perón contaba con gran parte  del Ejército,  parte de la Fuerza Aérea y gran parte  de los trabajadores armados, para impedir el golpe del 16 de Setiembre. Sin embargo Perón renunció a lo que sabía que sería el inicio de una guerra civil.

            Pero en el reduccionismo histórico  Perón fue un populista de la violencia.

            Al  kirchnerismo ,  “populista de izquierda”  (¿Perón habría sido populista de derechas?) lo combatieron porque beneficiaba a  un capitalismo de amigos como lo definiera Morales Solá primero en Clarín y luego en La Nación.  Sin embargo desde los inicios del gobierno de Kirchner fue Clarin el beneficiado con los medios audiovisuales. Después del rompimiento político, siguió acrecentando su poder.  Posteriormente el kirchnerismo quiso frenarlo con la investigación sobre la apropiación vía torturas de Papel Prensa y con el acoso más tarde en dicha empresa y con la ley de Medios. Finalmente, las cautelares, los jueces amigos y el gobierno de Macri, deshicieron la ley de Medios con el triunfo absoluto del grupo Clarin.

            El gobierno anterior creyó que podía doblegar a los grupos concentrados con precios cuidados, mediante controles de la AFIP, con denuncias y con la creación de un grupo  de medios de prensa, radios y TV pública. Y alguna que otra patoteada.

            El gobierno anterior perdió la batalla política porque denunciaba a “los grupos concentrados” (la levantan en pala decía CFK)  pero  no  supo, o  no quiso recuperar –a pesar de sus discurso nacional- el poder del Estado que fue desguazado durante el menemismo, gobierno liberal que todo el “Justicialismo” incluido el kirchnerismo, respaldó y apoyó.  Y que aún  hoy gran parte del justicialismo sigue justificando. Porque es imposible analizar el gobierno K sin analizar lo que hizo el Menemismo de cambiar 180 grados lo que hizo Peron en sus primeros gobiernos.

            El gobierno del kirchnerismo no fue de izquierdas. La izquierda en general y nosotros como socialistas, de izquierda, sostenemos una ideología diferente, aunque  apoyemos políticas económicas de emergencia como son los subsidios y ayudas sociales a los desocupados, a las familias en la pobreza, etc. mientras se  recuperan los  principales medios de producción y de cambio  en manos del Estado.

            La ideología define el tipo de   Estado, de política económica, del carácter de las instituciones del Estado y la Justicia; y define también la integración de las clases trabajadoras en la estructura y  la gestión del Estado.

            Consideramos que el socialismo es un proceso de desarrollo que es lento y a veces impetuoso, revolucionario, cuya construcción  no puede iniciarse sin llegar al poder  político. Y tampoco se llega al poder político luchando solo por conquistar un diputado cada año, si las clases oprimidas y la clase trabajadora no toman conciencia  más allá de las grandes luchas gremiales  que llevan adelante por  sus derechos y defensa del poder adquisitivo de su salario.

            La prédica  ideológica que subyace  en el seno del  nuevo  liberalismo en el  gobierno, revestido de “desarrollismo”  democrático,  agrupa  bajo  la definición de “populismo” a todas las fuerzas políticas que continuamos en la lucha  política e ideológica contra el liberalismo  y al neoliberalismo.-

 

El liberalismo económico

            Sea bajo el signo liberal, neoliberal o  “nacional y popular”, la acumulación de capital y la creación simultánea de capital en pocas empresas y “manos”  continuó.

            Hemos definido antes la forma sistémica que adquiere la formación de capital y el enriquecimiento de la burguesía y la gran burguesía.

            Hoy el gobierno Macri ha destinado 50.000 millones de pesos para iniciar el soterramiento del FFCC Sarmiento en Buenos Aires que ejecutan las firmas Odebrecht (brasileña, cuyo presidente está preso por corrupto) y la firma J.C.R. del grupo Macri.

            ¿Quiénes van a verificar los presupuestos aprobados para la obra? Quienes podrán determinar los aumentos de costos hasta la finalización de la misma? Quienes podrán determinar la no existencia de retornos?

            El gobierno nacional y el cordobés (‘peronista’) entregan a la firma IECSA de Macri y Electroingeniería de Ferreyra (pro K) el gasoducto que requerirá 51.000 toneladas de tubos sin costura por un valor de U$S 1.100 millones para comprar a China  los tubos y accesorios,  desechando la oferta de TECHINT, por un precio más elevado. Con la “diferencia” que el obrero siderúrgico chino gana la quinta parte del obrero argentino que ahora empieza a suspender Techin/Tenaris.

            De aquí que el CEO de Techint, (que ahora tiene la sede en Luxemburgo y tributa en ese país) ha planteado la divergencia en la sede de la UIA, donde se ha generado una “grieta” entre los industriales que pugnan por un plan de obras públicas que reactiven la construcción  con beneficio a la industria nacional y la no importación de insumos industriales que se producen en el país y la apertura indiscriminada a la importación que promueve el gobierno.

            Una disputa que se inscribe en el proceso de división industrial en América Latina y el Pacífico ante la agresiva presencia de China frente a la potencia anglo-norteamericana.

            Disputa en la que ya participa Rusia y la NATO por el reparto de Medio Oriente  según quienes derroten al ISIS.

 

LA CRISIS DEL PERONISMO-JUSTICALISMO

           

            Se desarrolla actualmente un proceso de disputa política en el vasto sector del movimiento peronista a partir de la pérdida del poder político en el gobierno nacional y en la provincia de Buenos Aires.

            Las divisiones en el plano político (diputados, senadores, gobernadores, intendentes,   en el Frente para la Victoria, en el Justicialismo, etc.) han disparado un amplio debate sobre una “actualización” del Modelo Peronista, que supera a las direcciones de los Partidos y Sindicatos, y comienza a desarrollarse poco a poco en las masas trabajadoras y populares.

            Es bueno y positivo –e inevitable- que se produzca un debate en el mayor movimiento político de las últimas cinco décadas y que atraviese principalmente a la clase trabajadora, que fue el principal sostén del Movimiento que dirigió el General Perón.

            Es fundamental que así sea, porque  los dos primeros gobiernos de Perón desde 1946 hasta el golpe de Estado, se caracterizaron por una importante  transformación estructural que permitió una importante industrialización y una verdadera política de acumulación de capital a través de las empresas estatales y que se configuró en la Reforma constitucional de 1949.

            Desde luego que en 1946 era el fin de la guerra, Argentina era acreedora,  ya  se había generado una gran industria liviana antes del inicio de la IIª guerra, que el gobierno peronista desarrolló. (En otros documentos analizamos más ampliamente ese desarrollo). No necesitamos del FMI ni de endeudarnos en el exterior. Si bien, el modelo comenzó a tener problemas en el año 1954 y se intentó abrir las puertas al capital petrolero externo y realizar el Congreso de la Productividad para ajustar de cierto modo el  salario medio.

            No obstante el desarrollo industrial continuó varios años más; las empresas estatales como Agua y Energía proyectaba y ejecutaba obras, Vialidad Nacional construía caminos, Gas del Estado tenía planes en ejecución en todo el país, la Flota Mercante poseía 34 buques en actividad exportadora, los Talleres ferroviarios de Junín, R.de Escalada y Tafí viejo producían material de fundición y repuestos que alimentaba la industria naval y ferroviaria. Ese crecimiento industrial generaba también una potente industria metalúrgica y petroquímica; y se llegó  a producir autos nacionales con el 90 por ciento de industria nacional como el Siam Di Tella y otros, y el ‘famoso’ Ford Falcon se llegó a producir con el 90% de partes nacionales.

            Pero el proceso político a partir del 55 estuvo caracterizado por el Partido Militar que frustró finalmente un desarrollo continuo de la industria a pesar de la existencia de Fabricaciones Militares, y de la industria siderúrgica que fue creada por el Plan Savio, que Perón intento desarrollar.

            Los gobiernos sucesivos nos metieron en el FMI, más tarde en el Banco Mundial hasta convertirnos en un país deudor record que el General Perón no pudo evitar en su regreso en 1974, luego de la gran crisis de la OPEP y la caída sistemática de los precios de los comodities.

            Se profundizó en toda esa etapa nuestra agrodependencia y nuestro subdesarrollo industrial. La deuda externa  creció en forma geométrica y tuvo su pico en el gobierno liberal de Menem-Cavallo.

            Así llegamos al gobierno de Kirchner y de CFK que analizamos en distintos documentos, y estamos ahora bajo un gobierno liberal en una situación muy difícil porque nuestra agrodependencia se ha agudizado, hemos perdido en el 2014 nuestro autoabastecimiento de petróleo y gas, y en materia industrial se agravó nuestra dependencia en petroquímica, hemos perdido nuestra red ferroviaria, tenemos un déficit creciente en el comercio exterior, las multinacionales son las exportadoras principales, y compramos mucha chatarra industrial  china.

            En esta situación, el gobierno neoliberal  vuelve a las recetas tradicionales, al endeudamiento externo, a la apertura a inversiones a la estructura productiva privada existente en poder de las empresas concentradas y de bancos extranjeros,.

            El proceso hoy, se abrió a un debate profundo no solo en las fuerzas del “movimiento peronista” sino también las izquierdas y otras fuerzas populares. La Izquierda tiene que debatir ahora casi una Refundación del país.

            Es inevitable el debate que se dará en el seno de las fuerzas peronistas, en sus distintas interpretaciones contemporáneas del mismo.

            Entre las fuerzas camporistas (que renegaron del Perón de 1974 hasta tratarlo de traidor) del gobierno anterior que en 12 años lo ignoró sistemáticamente, tendrá que discutirse el modelo de país: la industrialización, como desarrollar la industria ferroviaria (destruida durante el menemismo) como recobrar la soberanía petrolera y del gas, resolver si el Estado participará en la exportación con Juntas de granos y carnes, si  planificará una política de sustitución de importaciones industriales especialmente en la industria automotriz y maquinaria agrícola, en la siderúrgica y petroquímica para reconstruir los Astilleros y volver a tener una flota mercante, si reconstruirá el polo industrial de Córdoba, el IAME que producía automóviles, camionetas, motocicletas, tractores y aviones y tenía 3.500 obreros, si hará una alianza verdadera con toda la clase trabajadora incorporando a trabajadores en la gestión de las grandes industrias y en las del Estado. Tendrá que debatir cómo incorpora a los actuales más de 100.000 agricultores ‘familiares’ sin tierra ni crédito en parcelas minifundistas y muy pequeñas.

            Tendrá que promover y potenciar las Cooperativas comerciales entre los miles y miles de productores chicos del campo, para evitar ser eliminados por las grandes empresas terratenientes.

            También tendrán  que debatir  las fuerzas del Justicialismo cuál será su posición frente a estos problemas estructurales de nuestro país.

            Otra de las cuestiones básicas será  el Federalismo y la concentración de poder en el Poder Ejecutivo que maneja y dispone de los recursos nacionales que distribuye ‘políticamente’ con la Coparticipación.

            También será necesario debatir una reforma constitucional que quite poderes hiper presidencialistas al Poder Ejecutivo  y quizás también un Congreso unicameral, una Asamblea Legislativa de diputados. ¿Acaso los senadores responden a sus provincias?  o a sus afinidades partidarias.

            El debate de todos estos temas es insoslayable, porque no se pueden hacer acuerdos políticos electorales entre las fuerzas populares, sin definir antes, cuáles son  nuestras ideas sobre el país que queremos construir en las próximas décadas, y cómo lo lograremos.-