La Cumbre de París y el cambio climático

 

 

 

“Sin modificar los patrones que guiaron el desarrollo

de los últimos cien años, el planeta está frente a un callejón sin salida.

Aceptar un fracaso equivale a admitir que esos cambios no son posibles.

Los gobiernos, los verdaderos responsables de ejecutar

los cambios a los que el mundo se comprometió en Río,

 no han cumplido con el espíritu de la Eco’92” 

(Maurice Strong, candiense, presidente de la Eco’92)

 


“Aún cuando encontráramos el modo de alimentarlos,

sería imposible asegurar a esa multitud

condiciones decentes de vida.

Sobrevivir como ratas no es lo que

desearíamos para nuestros hijos y nietos.” 

(Jacques Cousteau, en la Reunión de Río, ECO’92)

 

En la Cumbre sobre la Tierra realizada en Bolivia en noviembre 2015,

se resolvió  reclamar a las Naciones Unidas,

la creación de  un Tribunal Internacional sobre el

Cambio Climático que juzgue la deuda ecológica,

por los daños provocados por los países

responsables de los daños

que se provocaron y se provocan.

 

 

La cumbre  COP21

Para algunos delegados de grandes países desarrollados industrialmente y de alto nivel de vida de su población la conferencia habría dado un “paso histórico” para controlar las emisiones de CO2; para una mayoría de científicos y representantes de países no desarrollados industrialmente con gran presión demográfica –particularmente la India- la COP21 dejó numerosos interrogantes como para ser optimistas.

La “tarificación” del carbono,  recomendada por una mayoría de economistas que procura introducir un negocio con “bonos del carbono”, fracasó rotundamente. "Esa decisión compromete seriamente la realización del objetivo fijado en la conferencia", declaró  la Fundación Nicolas Hulot.

Los países desarrollados no detallaron las contribuciones que harían a los países en desarrollo (PVD), dejando la cuestión de nuevo en fojas cero.  La India fue el país que reclamaba ayudas específicas, como señalara May Boeve, directora de la ONG 350.org.

           

En concreto, el acuerdo general  que establece un compromiso no vinculante, fue remitido a una “fecha ulterior” para  reducir sus emisiones de gases efecto invernadero (GES). La estrategia dilatoria de los compromisos voluntarios de reducción de emisiones (INDC) “tampoco serán puestos en práctica", advierte Maxime Combes, de la ONG Attac-France.

La idea de que el mundo adoptará una trayectoria más virtuosa, mediante revisiones cada cinco años, ignora los tiempos de la carbonización. Mientras finalizaba la Cumbre, Beijing estaba cubierta por un smog que obligó a cesar toda actividad, y una semana después, debió prolongar el estado de emergencia; 200 vuelos aéreos se anulaban desde el aeropuerto por la nula visibilidad.

En el inicio de la Cumbre contra el Cambio Climático, la contaminación en Pekín llegó a niveles escandalosos. En varios puntos de la ciudad los medidores de PM 2,5 -partícula asociada con el cáncer y otras enfermedades respiratorias- superaron los 800 microgramos por metro cúbico de aire. El gobierno chino se vio obligado a emitir una "alerta naranja", la segunda más alta de la escala, y recomendar que todos los pekineses se mantuvieran encerrados en sus hogares para no afectar su salud. El smog fue tan grave que la visibilidad no era mayor a 100 metros.

 

Las causas del optimismo de algunos sectores, se basa en el hecho de que más de 40 países, y no los menores (Estados Unidos, China, y los europeos) tienen hoy mercados de derechos de emisión negociables, que demostrarían  su voluntad de usar una política racional de lucha contra el calentamiento climático. "Esas bolsas de carbono podrán algún día ser conectadas entre ellas para formar un mercado mundial más coherente y eficaz", afirma Thomas Spencer, director del programa Clima del Instituto de Desarrollo Durable y Relaciones Internacionales (Iddri).

Para Jennifer Morgan, del World Resources Institute, el acuerdo de París podría marcar un auténtico hito en los esfuerzos globales contra el cambio climático: "El texto del acuerdo refleja una fuerte ambición y las voces de los más vulnerables. También acelera la transición energética, que ya es un avance considerable".

Siendo el principal emisor de gases de efecto invernadero, y la segunda economía a nivel mundial, China tiene una creciente responsabilidad en la lucha contra el cambio climático, y jugará un papel primordial durante la cumbre", había anticipado Yang Fuqiang, asesor del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales.

Tras dos semanas de intensas negociaciones en París, el pulso entre las economías desarrolladas y China y la India siguió latente hasta el final. Tras el acuerdo alcanzado ayer, el enviado especial de cambio climático de China, Xie Zhenhua, lo calificó de "justo, ambicioso y equitativo".

Durante las últimas tres décadas, China dependió del carbón para impulsar su economía, y aún continúa en lo alto del podio como el principal consumidor de ese mineral. Actualmente se estima que dos tercios de su energía provienen del carbón.

En 2013, las emisiones de CO2 estuvieron cerca de doblar a las de Estados Unidos y fueron casi 2,5 veces superiores a la contaminación generada en la Unión Europea (UE). Un informe reciente publicado por el gobierno chino, en donde participaron más de 550 científicos, advirtió que el calentamiento global afectaría al país no sólo con altas temperaturas, sino que tendría consecuencias en la agricultura, la precipitación y el nivel de los mares.

Los estándares básicos de calidad del aire que fija la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera saludables, es decir, .menos de 25 microgramos de PM 2,5 por metro cúbico de aire

Hasta hace unos años, China parecía no preocuparse por los escandalosos niveles de contaminación ni por las consecuencias del cambio climático. No obstante, en los últimos años, el gobierno se volvió más consciente y ahora es un asunto de interés nacional.

            Pero aquí aparece la primera gran contradicción entre la satisfacción de las necesidades básicas de la población (producción de alimentos, trabajo y vivienda para 1.200 millones de chinos, de los cuales unos 200 millones vivirían ya con los estándares de vida de los países desarrollados (o sea 200 millones de ricos y millonarios) y la contaminación que significa  producir los bienes materiales para satisfacer a mil millones para lo cual se requiere petróleo y carbón para la producción.

            China que ya expulsa población a todo el mundo, aprobó la libertad de tener dos hijos por familia en razón del envejecimiento de la población y la falta de mano de obra.

            La posibilidad más cercana de utilizar menos carbón y petróleo estará basada solamente en desarrollar las energías renovables: eólica, solar, biomasa, etc.

            La enorme concentración demográfica en Hong Kong,  Shangai, Beijing, Shenzen, y otras ciudades generan perspectivas explosivas, quizás como en México, San Pablo, incluyendo Buenos Aires en el corto plazo.

 Barack Obama y Xi Jinping, anunciaron en setiembe de  2014 que "las fuentes de energía limpia representarán el 20% de la producción total de energía de China para 2030".  Conviene que los jóvenes del mundo tomen nota de esta promesa.

De hecho China anucnió la construcción de la planta de energía solar más grande del mundo, que será construida por Tongwei Group en la provincia de Sichuan (sur). Según un informe de Bloomberg, el proyecto tendrá un costo de alrededor de 1000 millones de dólares y se estima que podrá producir hasta cinco gigavatios de células solares cada año. El proyecto impulsa el desarrollo de nuevas tecnologías para producir energías alternativas.

Actualmente solo el  11% de la energía usada el año 2014fue obtenida de fuentes renovables, China aún tiene camino por recorrer.

Pero, ¿y la India? La India que superará en pocos años la población china, y que usa en gran medida el carbón para generar energía, ¿está en condiciones políticas y económicas de hacer como China, que es un Estado de dictadura que planifica todo el desarrollo?

Pero la Cumbre no mencionó el tema del control de la natalidad en el mundo.

Esta es la segunda gran contradicción:  el aumento sin control de la natalidad crea más necesidades materiales para más de dos mil millones de personas en el mundo que padecen hambre y viven en la pobreza y cuyas necesidades   solo son posibles satisfacer mediante el mayor uso de la energía y la expoliación de los recursos naturales, y algo realmente grave: el agua potable.

 

El Acuerdo

Después  de 13 días de negociaciones , 195 países adoptaron en la COP21 por consenso un acuerdo  de contener el calentamiento climático, cuyo avance expone al planeta a catástrofes más frecuentes como las que presenciamos todos los días: lluvias más abundantes, inundaciones, sequías prolongadas (como ahora en Irán), temperaturas más altas en verano y más frías en invierno, derretimiento de los glaciares, etcétera.

El  objetivo de limitar el calentamiento climático muy por debajo de 2°C y, de ser posible, de 1° 5 C, a partir de 2020,  anunció Laurent Fabius, canciller francés y presidente de la COP21, al presentar el texto final.

"Francia hará todo lo posible para aplicar este acuerdo", prometió el presidente François Hollande.

            Los jóvenes del mundo deberían tomar muy en cuenta esta promesa.

Sobre cada uno de los temas, el texto "tiene en cuenta las responsabilidades diferenciadas de los países y sus capacidades respectivas en función de sus circunstancias nacionales", subrayó Fabius.

También prevé la actualización cada cinco años de las contribuciones nacionales en materia de reducción de emisiones de gas de efecto invernadero (GES), responsables del calentamiento del planeta, que podrán ser corregidas en alza, nunca reducirse.

Un proyecto de decisión adjunto al acuerdo estipula asimismo que los 100.000 millones de dólares anuales de ayuda a los países en desarrollo -prometidos en 2009 por las naciones ricas para 2020- serán un "piso" para después de 2020. Un nuevo objetivo cifrado deberá ser definido "a más tardar en 2025", señaló el canciller francés.

Según fuentes cercanas a la negociación, Estados Unidos habría exigido que la cifra de 100.000 dólares anuales no figurara en el acuerdo propiamente dicho. Fue una posición aparentemente apoyada por la Unión Europea (UE).

El acuerdo obtenido en París, que entrará en vigor en 2020, debe permitir reorientar la economía mundial hacia un modelo de bajo consumo de gases de efecto invernadero.

Semejante objetivo implica el abandono progresivo de las energías fósiles (carbón, petróleo, gas) que dominan la producción energética mundial, un desarrollo considerable de las energías renovables, inmensas economías de energía e, incluso, una mayor protección de los bosques.

El texto establece también fijar un precio al carbono para luchar en forma eficaz contra el calentamiento, que exigen los países más desarrollados que por otra parte son los más contaminantes por el uso de combustibles fósiles.  ¿Podrían pagar países como Brasil o la India  y algunos países africanos como el Congo por ejemplo, contribuciones como las que se exigirían?

            Mientras tanto la deforestación que realizan países como Brasil, Argentina y de Africa que en gran medida son realizadas por compañías extranjeras en procura de madera, avanza sin control, a diferencia de  Canadá, EE.UU., países escandinavos y aún China.

 Barack Obama,. "Lo que importa es que hoy podemos estar más seguros de que el planeta va a estar en mejor forma para la nueva generación", para quien este acuerdo puede ser "un punto de inflexión para el mundo".

Al mismo tiempo son los países de Europa occidental, EE.UU. y Rusia principalmente,  quienes sostienen una industria armamentista gigantesca (y proveen a los países beligerantes como Arabia Saudita)  y destruyen países enteros en guerras que ellos mismos generan. ¿Acaso se estima el daño ambiental que provocan?

Los más optimistas, -afirman- que se  envió una señal clara a los inversores planetarios sobre la necesidad de invertir en energía limpia y en proyectos reductores de emisiones de carbón. Resumiendo Fabius señaló al término de la COP21: "Este 12 de diciembre marca el comienzo de una nueva era".

 

Un manifestante en París. de París generó grandes expectativas sobre la posibilidad de lograr un acuerdo vinculante.

 laneta.

Un compromiso para todos

El acuerdo de París sería el primero que logra comprometer a todos los Estados parte a tomar medidas contra el calentamiento global.

Manifestación durante la cumbre de Copenhague. no gubernamentales como Greenpeace catalogaron los resultados de la cumbre de Copenhague omo un "fracaso".

Los países en desarrollo destacan que los países desarrollados tienen una "responsabilidad histórica", pues fueron ellos los que empezaron a contaminar desde el inicio de la revolución industrial.

Los países desarrollados, por su parte, destacan que las economías emergentes son las que en la actualidad producen entre 60% y 65% de los gases efecto invernadero.

El acuerdo de París establece que todos los países deben fijar sus propias metas de reducción y control de emisiones.

Aunque no penaliza a quienes las incumplan, al obligar a todos los Estados a informar sobre sus avances en la materia, establece un incentivo para que los gobiernos honren su palabra.

 

¿Quién pone el dinero?

acuerdo de París como histórico.

El financiamiento de la lucha contra el cambio climático es el punto principal.

El monto fue comprometido por los países ricos en los días previos a la conclusión del acuerdo de París, en cuyo texto se insta a los países desarrollados a aumentar su apoyo financiero "con una hoja de ruta concreta" hasta esa cantidad.-

 

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