LA  FIFA

Junio 2015

El negocio del fútbol globalizado

 

               Ríos de tinta y multitud de voces se han vertido condenando la corrupción destapada en la Organización del fútbol mundial.

               Desde luego que todo el negocio global del fútbol seguirá igual y a lo mejor caiga algún miembro de la FIFA por evasión de impuestos o lavado de dinero en alguno de los paraísos fiscales existentes, que son tapaderas de los Bancos europeos, norteamericanos y los de los chinos que ahora asoman, como el HSBC  asociados a los banco británicos que operan la moneda china.

               Como el de las Islas Sychelles, donde hay una cancha de fútbol y una asociación adherida a la FIFA pero hay varios Bancos que lavan dinero, como en otro centenar de parabancos, de paraísos fiscales.

               La estructura de la FIFA se asemeja a la estructura del Capitalismo Globalizado, que está formado por el FMI, el Banco Europeo, los bancos norteamericanos y la red del G7 que conforma la estructura del capitalismo en su etapa superior.

               Que nadie se rasgue las vestiduras, porque todo seguirá igual. Vivimos la etapa  del Imperialismo. Hoy se someten a cientos de países por la vía de la invasión de sus mercancías, de sus avanzadas tecnologías industriales, y de las inversiones que realizan en las filiales globales de sus casas matrices a través de los Bancos, que son la fusión del capital industrial y el financiero.

               El “escándalo” de la FIFA, no menor que otros que se suceden a diario en el mundo es un espejo de la realidad. Hay casos emblemáticos en los últimos dos años, como por ejemplo:

 

El saqueo de euros del ex presidente catalán Pujol hacia sus hijos en el Banco de Andorra;

Los negociados del  yerno y la hija del  ex Rey de España cazador de elefantes;

El destape de la corrupción en Petrobras que salpica a Lula y Dilma, y que encabeza Camargo Correa;

El lavado de dinero a través del anglo-chino HSBC que involucra a 4.000 evasores argentinos;

El lavado de dinero a escala global fruto del narcotráfico que han invertido en paraísos turísticos del lujo de los ricos y millonarios de todo el mundo.

               En los Estados Unidos acaba de multarse a Bancos por sumas astronómicas por manejos bancarios ilegales. Y es posible que en el país de la Maffia, se castigue solo  por evasión de impuestos, como a Al Capone.

               En nuestro país el caso Ciccone Boudou  (que salpíca al ex presidente y a CFK porque es imposible que no hayan dado el visto bueno para la operación) es emblemático, pero hay numerosos casos de corrupción paraestatal  de funcionarios y empresarios que se tramitan en distintos tribunales, como el de Jaime.

               Estos son apenas algunos de los negociados de gran escala que se conocen. Porque los negociados permanentes se operan a través de la relación entre el Estado (que ordena obras públicas), la clase contratista  empresarial  y los funcionarios de turno en los gobiernos que reciben el diezmo.

              

               Los últimos 30 años se han visto levantar obras de ingeniería y fastuosas en el mundo como los Emiratos, los paraísos del juego que emulan a Nevada, y las industrias que satisfacen el consumo de las capas sociales de los millonarios  del mundo. Al lado de la miseria creciente en la India, Pakistán, Centroamérica, Africa y el abismo que comienza a aparecer entre ciudades como Shanghai, Beijin, Shenzen y el resto de China campesina.

              

               La unánime indignación  en todo el mundo por la mafia de la FIFA entre  los dirigentes del fútbol, los representantes de jugadores, los empresarios, los sponsors y algunos periodistas en ese orden, es tan solo una hipocresía. Todos saben que seguirá igual, aunque los sabuesos fiscales de los EE.UU. y el Reino Unido procuren “limpiar” el negocio.  Han reaccionado por la pérdida de su plaza  mundialista que cayó en Moscú, y la del R.U. que “cayó” en un Emirato mediante  sobornos a los miembros de la FIFA.

               El negocio del espectáculo del fútbol mundial es global. Es manejado en primer lugar por los grandes sponsors del mismo, encabezados por las grandes empresas alemanas (como Adidas), holandesas (Heineken), automotrices (de todo el mundo) telefónicas (europeas), norteamericanas como coca cola, y un centenar de grandes grupos económicos y Bancos internacionales que financian el gran negocio con los medios de televisión.  Que sigue con las dirigencias de los grandes clubes de fútbol  europeos (brasileños, argentinos o de México) que también hacen grandes  negocios.   Porque el gran negocio de los clubes alemanes, españoles, franceses, italianos, ingleses, etc., radican en la contratación millonaria de jugadores del resto del mundo, con ganancias millonarias. Esos grandes Clubes europeos son  selecciones de jugadores multinacionales. Sus equipos titulares están integrados por brasileños, argentinos, africanos, croatas, rusos, etc. etc. Adviértase cuando juega un equipo como Barcelona con el Bayern, por ejemplo, cuántos extranjeros forman la plantilla.  Y por todo eso los astros del fútbol  se tansforman en multimillonarios.

               Son muchos los ejemplos de las transacciones de jugadores donde los dirigentes y representantes reciben fortunas por las transferencias.  El caso más reciente y conocido es el de Neymar, el crack brasileño cuyos representantes recibieron comisiones por fuera del contrato que se repartieron con los dirigentes de Barcelona. Y también existe corrupción, evasión de impuestos, en las transacciones que realizan los jugadores del resto del mundo que forman los equipos europeos.

               En Rusia la corrupción ofrece otras modalidades. Cientos de “empresarios” rusos viven en Londres donde compran desde mansiones de la decadente monarquía inglesa hasta clubes de fútbol como el primer equipo, el Chelsea que pertenece al ruso Abramovich.

               La realización del Mundial de fútbol del 2018 será el turno de los negocios de Moscú.

¿Y quién paga esta orgía de euros que maneja la FIFA? La gente, los dos o tres mil millones de personas que disfrutan del fútbol (como de quien esto escribe), porque los europeos que llenan los estadios de 40 a 95 mil espectadores semana a semana, pagan un precio del primer mundo, pero fundamentalmente, pagamos todos cuando consumimos los productos de los “sponsors” que financian el sistema.  ¿O acaso se piensa que en Argentina o en el mundo los sponsors, las empresas multinacionales pagan la publicidad con parte de sus ganancias?  Pagamos nosotros cuando consumimos sus productos, desde la Coca cola, las zapatillas, los teléfonos y demás productos de consumo que consume la mayor parte del mundo pobre, para consumir fútbol.

               Y para colmo de la crisis, además de la corrupción que administró Grondona en la AFA, ésta recibe cuantioso presupuesto del Estado argentino para un negocio privado de un puñado de equipos, los principales de Argentina, que viven endeudados, pero compran y venden jugadores con ganancias entre representantes y directivos de los clubes, y de la publicidad de los spnsors locales e internacionales que venden en las camisetas, en los estadios y en el merchandising y el cotillón de los partidos.

               Destapados los sobornos y negociados de la FIFA, hay tres prófugos de nuestro país complicados en la corrupción, como el dueño prófugo  de Torneos, Burzaco, socio del grupo Clarin.  Las vinculaciones en Torneos y Competencias que pertenecía al grupo Clarín, despojado del negocio por el acuerdo entre la AFA de Grondona,  y el Gobierno actual, son  parte del gran negocio que viene corrompiendo al fútbol argentino. Los dirigentes grondonistas de la AFA y el Gobierno, tratan de desvincularse del affaire pero mantienen la estructura del negocio que, en el proceso electoral, hacen de Futbol para Todos, y  la Copa América, una plataforma de propaganda oficial.

               La participación estatal en el negocio privado del fútbol, cierra el círculo de la corrupción de un sistema que, como piensa la mayoría, continuará perfeccionándose, a costa del pueblo consumidor.-