PRIMER  BALANCE DEL GOBIERNO

 

Declaración del Partido Socialista Argentino

Enero 2015

 

 

El año pasado ha sido rico en acontecimientos que permiten analizar con mayor profundidad el gobierno de la presidenta Cristina. Si bien en nuestros documentos fuimos analizando las políticas de este último periodo (2010/2014) las políticas del gobierno durante el año 2014 permiten avizorar lo que puede suceder en este año electoral.

 

El gobierno de la Década K hubiera pasado a la historia si hubiera comenzado a reconstruir todo lo destruido por el gobierno Menemista.

 

 

Quizás  la batalla contra los fondos buitres haya sido el pico más importante de la política oficial que ha sido ampliamente incorporada como el factor de la épica política de la que se reviste este período gubernamental.

La cuestión puede dividirse en dos aspectos principales.

 

            Primero: la tesis o doctrina que llamaremos del período Kirchnerista no contuvo en el caso de los fondos buitres, una nítida definición sobre el imperialismo capitalista-financiero de los EE.UU y la Unión Europea. El Kirchnerismo ha quedado lejos de la clara definición de quien fuera el líder latinoamericano Hugo Chávez de crear la UNASUR y enfrentar claramente al imperialismo. Concepto que no está en el discurso oficial.

            Los “Fondos Buitres” son para el kirchnerismo de Cristina solamente la parte repudiable  del sistema financiero internacional.  (Leer Documento El Imperialismo)

            Segundo: el gobierno debió hacerse cargo de una pesada deuda externa heredada. El ex presidente Kirchner además de cometer el desatino de pagar 10.000 millones de dólares a un FMI en bancarrota política en el mundo (que tuvo que “perdonar”  deuda de varios países  de Africa) negoció una quita a los poseedores de bonos basura (originados en gran medida en el gobierno justicialista liberal de Menem Cavallo y De la Rúa) bajo la dirección de Lavagna y el operador Nielsen en 2005 (y luego por Cristina en 2010) concediendo la soberanía en una eventual disputa al sistema financiero de los Estados Unidos.

            Como analizamos en su momento, el gobierno hizo bien en no pagar la deuda de 1.600 millones de los buitres para evitar la aplicación de la cláusula Rufo. El arco liberal y neoliberal planteaba pagarles. Luego sancionó la ley que obligaría a los buitres a cobrar en el Banco de la Nación, creándose así un mecanismo de difícil aplicación.

            Hoy el gobierno deberá negociar el pago de esa deuda con nuevos papeles de deuda que pesarán sobre el trabajo del pueblo, más el pago de la deuda a Repsol (que ya se pasó al sistema financiero internacional) la del CIADI y el Club de París. La mayor parte de esta última, deuda “dibujada” por el sistema financiero imperialista.

            Existen numerosos análisis y estimaciones sobre la magnitud de la deuda externa e interna que deja el gobierno. Se trata de cifras oficiales y no oficiales que igualmente ya comienzan a pesar gravemente en la economía.

            A diciembre de 2013 la deuda pública era de US$ 202.000 millones según datos oficiales; datos privados estimaban a fines del 2014 rondaría los 230.000 millones.

            Existen aún demandas contra Argentina en el CIADI por U$S 10.000 millones más.

            La deuda con el Club de París computando los intereses sería de U$S 6.900 millones.

            Por el 51% de las acciones de Repsol se emitieron bonos  Letras por U$S 6.000 millones que vencen en 2017 y 2024 con tasas del 7 al 8% anual.

            A fines del 2014 lanzó los BONAR 2016 y 2017 en pesos  a la tasa Badlar por más de $ 20.000 millones y bonos en dólares BONADI por U$S 983 millones y 653 millones.

            El Banco Central se habría endeudado a través de la colocación de Letras que alcanzaría a una suma equivalente en dólares a 34.000 millones. Según las cifras al 30 de noviembre de 2014 el gobierno le adeudaba al Banco central US$ 49.500 millones y adelantos transitorios por $ 232.000 millones equivalentes a US$ 27.265 millones, en total US$ 77.000 millones, el doble de las reservas brutas del Banco Central.

            Además habrá que pagar más de 2.400 millones de dólares por la compra de trenes (hasta durmientes!!!) a China destinados al sistema metropolitano de Buenos Aires, trenes que en gran parte podemos construir en la Argentina.

            De ser ciertas o aún aproximadas estas cifras el endeudamiento es muy grave.

 

            Las perspectivas del comercio exterior (según la Consultora Analytica) las exportaciones en 2015 serían de US$ 65.000 millones (contra US$ 84.000 millones en 2011). Disminuyendo las importaciones por caída del PBI y menor costo de la energía petrolera que importamos, el superávit comercial, se estima, sería solamente de US$ 5.000 millones.

            Si se compara con la deuda externa que hay que pagar en el 2015 (según el Presupuesto elaborado por el gobierno de US$ 15.000 millones) la situación es crítica.

            Hay que considerar además que cualquier arreglo a que llegue el gobierno con los fondos buitres,  incrementará la deuda.           

            La gran incógnita es conocer qué hará el Gobierno para captar divisas además del swap de China, y el adelanto por las represas en Santa Cruz, para llegar con un balance más positivo que el que parecen indicar las cifras del endeudamiento interno y externo.

           

 

            El gobierno afirma que entregará al sucesor de su gobierno, un país “desendeudado”. “Otro país” se dice por las innumerables obras y “transformaciones”  realizadas.

            Es verdad que la relación entre deuda pública y PBI  pasó del 160% en 2002 (a la implosión de la Convertibilidad, por el famoso megacanje)  al 40% en 2013 y los intereses/PBI habrían disminuido al 1,3%. Y que el swap chino permite aminorar la caída de las reservas, aunque falló la entrada de 6.700 millones por el canje del Bonar 2024.

 

            Comparativamente hay que recordar que a partir del 2003 la producción de soja comenzó a crecer en forma geométrica así como el precio internacional que superó los 600 dólares. Simultáneamente Repsol ”YPF” extraía, exportaba y agotaba el petróleo de nuestras áreas centrales exportando volúmenes crecientes de nuestro petróleo generando un balance comercial favorable inédito, que llegó hasta el 2012 cuando perdimos el autoabastecimiento energético.

 

            De todas maneras, hoy con una situación de recesión en la industria y bajo precio de la soja, se estima un crecimiento de alrededor del 1% para el año 2015.

 

Veamos  algunos aspectos económicos/ políticos que dominarán el período de transición.

 

1.         La caída del precio internacional del petróleo, beneficiaría  la balanza comercial y la disponibilidad de la divisa por la adquisición de gas, gasoil y otros combustibles que importamos anualmente por una suma de alrededor 10 mil millones de dólares.

            Los petroleros de Vaca Muerta deben invertir 10.000 millones de dólares por año para su explotación. Ellos aguardan que el petróleo vuelva a subir a más de 80 dólares que es el precio internacional rentable para cuando tengan que vender al Estado y exportar.

            El presidente de YPF anunció públicamente que el costo del petróleo en Argentina es de  U$S 86 el barril. Se supone que es un promedio porque no es lo mismo Cerro Dragón, que las explotaciones tradicionales, o el costo del barril sacado por el fracking.

            YPF dice que no pudo bajar más del 5%  el precio de los derivados que produce porque se necesita capitalizar a YPF. Pero el Estado en YPF solo tiene el 51% de las acciones, de manera que estamos beneficiando también las otras petroleras privadas extranjeras que poseen el 49%.  El combustible  aumentó el 60% de noviembre 2013 a 2014.

 

2.         El déficit fiscal del país asciende ya a un porcentaje alto en relación al PBI  disminuyendo la posibilidad de incrementar los fondos de los planes asistenciales, subsidios, planes crediticios, aumentos jubilatorios, etc.

3.         El conflicto salarial se tensará fuertemente en los primeros meses del año o a partir del mes de marzo si no disminuye sensiblemente la inflación. La cuestión del piso al impuesto a las ganancias es un tema pendiente de difícil resolución, ya que no existe una alternativa oficial de recaudación que lo reemplace. El IVA que pagan los ricos y pobres por igual, sigue siendo el mayor recurso.

 

4-         Las consecuencias políticas se reflejan en el alejamiento paulatino de gran parte de la clase trabajadora en el apoyo al gobierno, con derivaciones electorales hacia variantes de la oposición neo liberal que –lamentablemente-  pueden capitalizar el descontento político social. Como ya está sucediendo con dirigentes y burócratas sindicales trasvasados a candidatos neoliberales.

 

5.         La clase trabajadora asalariada no es ya el sostén principal del gobierno, sino   jóvenes y sectores de clases medias y una extendida burocracia estatal. Ha estado ausente no solamente en Plaza de Mayo en diciembre, sino que todos los actos que organizan los Intendentes del Gran Buenos Aires donde reside el mayor número de asalariados, han sido acompañados por los beneficiarios de los planes de asistencialismo social, empleados y trabajadores informales.

 

6. La política de inclusión por la vía distribucionista del gobierno a lo largo de los últimos años, no es sostenible en el tiempo; Brasil también la sufre ahora.  Fundamentalmente porque el gobierno, que dispuso de fenomenales ingresos de la balanza comercial, no ha realizado una política real de sustitución de importaciones industriales.

 

7. Una política de sustitución de importaciones hubiera sido la piedra fundamental para la reconstrucción industrial avasallada y saqueada durante el modelo justicialista liberal de Menem. La destrucción de la red ferroviaria  (cientos de kilómetros de vías férreas han sido prácticamente robadas por intendentes de pueblos y ciudades así como los durmientes de quebracho)  obra del “ramal que para, ramal que cierra” del famoso presidente, ha continuado en los últimos 15 años.

           

            La reconstrucción de la industria ferroviaria y la sustitución de importaciones en toda la industria (automotriz, ferroviaria, química, maquinaria rural, etc.) hubiera sido acompañada por la clase trabajadora y hubiera ido incorporando obreros industriales año a año al aparato productivo. Hubiera movilizado numerosas industrias y talleres en toda la geografía que cubría el ferrocarril, desde los talleres de Junín en Buenos Aires a los de Tafi Viejo en Tucumán.

            Hay quienes piensan que no es posible hacerlo por el avance tecnológico de la industria avanzada.  No pensamos en construir trenes balas, sino ferrocarriles, mejores a los que tuvimos hasta los años ’90 que estamos en condiciones técnicas de hacerlos. El proyecto de nuevo túnel de transporte polimodal entre Argentina y Chile, sigue paralizado. Solo se muestra la maqueta en Tecnópolis.

 

            Cuando el modelo Menem-Cavallo después del saqueo de las empresas nacionales llegó a su fin en 1998, y explotó en el 2001 con la implosión del 1x1, la industria estaba:  la petroquímica en manos de empresas norteamericanas, la siderurgia en poder de Techint  aliada a la anglo india Acelor Mital, la “industria nacional” relegada al desarrollo de las automotrices extranjeras que se convirtieron en ensambladoras de autopartes provenientes de Brasil, Alemania o Estados Unidos.

La sustitución forzosa de importaciones que se produjo a partir del 2002/3 logró la reapertura de miles de talleres y fábricas que la convertibilidad había cerrado. Fabricantes que se habían transformado en importadores del “todo por 2 pesos” y productos chatarra de China, “renacieron”, reabrieron sus puertas y entre 2 y 3 millones de personas volvieron a un trabajo formal hasta fines del 2010.

De esa manera se llegaron a producir 800.000 autos el año 2013 con un 70% de autopartes importadas.

           

Un plan quinquenal de sustitución forzosa de importaciones ferroviarias, navales, autopartes, agrícolas, químicas, etc., hubiera sido casi una revolución industrial y hoy tendríamos más de  un millón de nuevos trabajadores industriales, en cambio tenemos millones de trabajadores no registrados.

 

            El otrora gran centro industrial de Córdoba, regalado a una empresa norteamericana por el menemismo (antes había sido desguazada durante la dictadura militar) no ha sido reconstruida. Se perdió una generación de técnicos y obreros especializados. Ahora le compramos aviones de pasajeros  a EMBRAER que supo mantener su industria propia.

            Fabricaciones Militares fue desmantelada poco a poco y su armamento contrabandeado por el menemismo. Los avances tecnológicos de la fuerza aérea fueron discontinuados y liquidados también por el menemismo.

 

            El gobierno de la Década K hubiera pasado a la historia si hubiera comenzado a reconstruir todo lo destruido por el gobierno Menemista.

            Pero no nos olvidemos que desde Río Gallegos  lo apoyaron en forma absoluta.

 

 

“No han alcanzado todavía a responder el problema de cómo se consolidan los equilibrios macroeconómicos en una economía de mercado para un proceso de transformación. Y lo que ha sucedido es que  incluso ahora con la presencia de China y esta emergencia de los mercados orientales que están valorizando los recursos naturales que estamos sometidos al riesgo de reprimarización. Y lo estamos viendo ahora en las relaciones con China, estamos estableciendo con China estrictamente una relación Centro-Periferia. Los chinos nos venden manufacturas, nos traen capitales y nos compran soja.  Entonces quiero decir que la gran debilidad que han demostrado estos gobiernos nacionales y populares que en muchos sentidos son participativos, destacan lo fundamental de la inclusión social, es que no han logrado todavía desplegar políticas profundas de transformación que necesariamente tiene que ser en economías de mercado porque uno de los grandes dilemas que plantea este tipo de estrategias es que hasta ahora, por lo menos el desarrollo siempre se ha dado en economías de mercado lo cual requiere algún tipo de sinergia entre las políticas públicas y el sector privado orientado a la transformación.”

“y en el campo estricto de las políticas de estos gobiernos nacionales y populares yo creo que no se puede decir que tengan estrategias claras de transformación industrial.”

Entonces, han logrado muchas cosas como han logrado en Argentina, pero por ejemplo se agravó la restricción externa. Frente a la aparición de la restricción externa porque la industria opera a plena capacidad y revela su problema que es el subdesarrollo de los sectores básicos, por eso tenemos el déficit en auto partes, productos electrónicos, bienes de capital y demás. Frente a ese problema no hay ningún cambio en la matriz productiva…

Sino se nacionalizaba YPF, Vaca muerta quedaba en manos de una corporación trasnacional, entonces, habido progresos, vuelvo a insistir, con el énfasis en lo social y en la defensa de la soberanía, que han generado un nuevo escenario. Pero en ese escenario todavía esta pendiente una política macro-económica realmente sólida y una estrategia de desarrollo que lleve a la transformación productiva. Si esto no sucede, corremos el riesgo como está pasando con China que quedamos atrapados en la urgencia del problema como por ejemplo, el transporte ferroviario y lo resolvemos importando material que podríamos hacer nosotros y tomando deuda de crédito de proveedores. Entonces, en esa dinámica volvemos a reforzar el sistema centro periferia con un nuevo centro dinámico como es China.” 

(Claudio  Scaletta, en Página 12, 7/12/14)

 

Los motores del crecimiento

En términos económicos, se plantea tanto en el gobierno como en los aspirantes a sucederlo, la cuestión de cuáles son o pueden ser los motores del crecimiento económico.

            Esta es la clave de toda la economía.

¿Puede crecer en la temporada 2015 la producción agrícola?  Teniendo en cuenta los análisis de Aapresid, CRA y otros, la producción de soja hay no es rentable a más de 500 kilómetros de los puertos, la productividad es menor por las siete plagas resistentes al glifosato, por los mayores costos en fertilizantes y por la caída de los precios internacionales de la soja.

El maíz puede tener más posibilidades por la producción de etanol y el subproducto en alimento ganadero.

La pesca puede proveer algo más de 500 millones de dólares este año.

La producción de biocombustibles a partir del aceite de soja, el aumento de etanol a partir de la caña de azúcar y del sorgo, puede ser un factor de crecimiento.  Este sector creció un 25% este año. Pero el gobierno debe aplicar una política impositiva que la favorezca debido a la caída del precio internacional del petróleo y la pugna con los petroleros.

La construcción en general continuará creciendo aunque a menor ritmo. Los grandes grupos inmobiliarios que han tenido un enorme crecimiento en los últimos 6/7 años en las grandes ciudades tienen planes de desarrollos dirigidos a sectores de clase media alta y alta y se construirán más hoteles de 5 estrellas, barrios cerrados, etc.

Lamentablemente, el gobierno nacional no ha logrado desarrollar un plan masivo de viviendas populares que hubiera logrado entre otras cosas, la baja en los alquileres.

El costo de la importación de combustibles debido a la crisis energética  será menor por la caída en el precio internacional.

            La baja del 5% en el precio de los combustibles puede ayudar y debería reflejarse en la baja de todo el sistema de transportes de personas y mercaderías, particularmente en la distribución de las grandes ciudades y en las grandes distancias en todo el país.

            El proceso inflacionario, aún menor este año como se pronostica, afectará el bolsillo de los trabajadores. Deberían  aumentarse  también las partidas de ayuda a las provincias  lo que aumentará el déficit fiscal que ya es preocupante para el mismo gobierno y que requirió a fines del 2014 un DNU para obtener fondos de reservas.

            Las perspectivas de aumentar las exportaciones son escasas. Noviembre tuvo un superávit fiscal modesto con una caída del 20% de las exportaciones e importaciones.

            Las reservas del Banco Central han aumentado pero se diluirán por la descarga de la deuda externa este año y la inevitable renegociación con los fondos buitres.

Las expectativas favorables a las inversiones externas, se basan en las expectativas de un cambio político que podría  asegurar un nuevo Gobierno. Al parecer, los inversores aguardan tener mas certezas de lo que vendrá para volver a invertir.

Aquí cabe una digresión: las inversiones pueden venir de las casas matrices de las grandes corporaciones que producen en nuestro país con el fin de ampliar su oferta en el mercado interno y en el de Latinoamérica, como son: las químicas alemanas (Bayer, BASF, automotrices), las norteamericanas Proctle & Gamble, las angloholandesas Unilever, las suizas y francesas, las petroleras del fracking, las multinacionales de agroalimentos como Monsanto y Cargill, las multinacionales exportadoras como Dreyfus, Nidera, Cargill, Bunge y Noble, las alimenticias Kraft Foods, los supermercados como Carrefour, Cencosud, Walmart, etc., los grandes grupos inmobiliarios como IRSA, los grandes pools de siembras (extranjeros) las Telefónicas  y el grupo siderúrgico monopólico Acelor Mital-Techint. Estas empresas son algunas de las más grandes que han acumulado enormes ganancias a diferencia de las Pymes.

Las inversiones de esas casas matrices pueden utilizarse en ampliar sus empresas, con una incorporación de tecnología y en consecuencia, con una mínima ampliación de su planta de trabajadores, como ocurrió en algunos casos puntuales como P&G.

Entre los sectores que han crecido en este último período están los Bancos, nacionales como el MACRO e internacionales que captan el ahorro nacional y han incrementado su cartera en dólares en casi 3.000 millones de dólares el año pasado  y el atesoramiento privado de los sectores de la gran burguesía.

Pero el primer lugar le cupo a las empresas de las comunicaciones y de la telefonía móvil que han acumulado ganancias –declaradas- de 4.500 millones de pesos.

 

Un análisis particular lo requiere la industria automotriz por cuanto ha sido la causante de la caída del PBI industrial. La industria “nacional” automotriz como sabemos, son ensambladoras ya que –desde el gobierno Menem-Cavallo – pueden importar  más del 70% de autopartes desde Brasil o sus casas matrices.

            La exportación local de automóviles  hacia Brasil o autopartes a sus casas matrices depende en forma absoluta de la decisión de las automotrices europeas, japonesas o norteamericanas según el análisis que hacen del mercado latinoamericano. Las políticas nacionales se reducen a la recomposición de los impuestos o dar créditos para compra de autos.

            ¿Se reactivará la producción automotriz en este año 2015? Aumentará la importación de automóviles de alta gama en la misma medida que ha crecido en estos últimos años?

            Finalmente, el sector de clase alta de nuestro país que creció con el Menemismo y ha crecido enormemente en esta década “ganada” al menos para ellos, ¿continuará creciendo?

            Probablemente sí. Los planes del grupo IRSA que negocia con Macri y sectores del gobierno, los proyectos de crecimiento en marcha en Puerto Madero; los nuevos emprendimientos inmobiliarios en Pilar, Caning, Escobar, nuevos hoteles de lujo, etc. que se repiten en Córdoba, Rosario o Mendoza, atestiguan que este sector continuará creciendo, favoreciendo a la industria de la construcción y a empresas de larga data como Panedile, Techint, Petersen, Roggio, Elztain, los Grobo, Deheza, Pagani, etc. o los nuevos como Cristóbal Lopez, Ferreyra, Báez,  y el mayor empresario beneficiado desde el Menemismo hasta hoy: Eurnekian.

 

Todos estos sectores que “la levantaron en pala” al decir de la Presidenta, continuarán enriqueciéndose, diversificándose y sosteniendo el modelo pragmático que más les convenga.

El Gobierno ha tenido continuidad en la política de Estado de reclamar la soberanía argentina en las Islas Malvinas. Pero la alianza anglo-norteamericana y las definiciones de la Unión Europea sobre las Islas bloquean la posibilidad de sentar al gobierno británico a negociar la soberanía. En materia internacional, el gobierno ha tenido éxitos (relacionados al tema de los Fondos buitres) y fracasos como las negociaciones con el CIADI, con Irán y respecto a obtener financiación del capital europeo y norteamericano.

La relación con China es contradictoria. Agrava nuestro déficit comercial porque China obliga a adquirir todos los bienes industriales (trenes, etc.)  a cambio de soja, harina o aceite.

Los contratos con Chevrón y otros grupos petroleros externos también contienen cláusulas negativas para nuestro desarrollo y soberanía económica.

 

La tensión política y social aumentará: el gobierno redoblará su acción y la campaña de los medios corporativos y concentrados como el grupo Clarin – La Nación extremarán su ataques, sobre los que se monta la Oposición liberal y neoliberal.

            El Gobierno se encontrará en un difícil equilibrio político para asegurar buenas perspectivas electorales para quienes resulten los candidatos a proseguir este modelo de gobierno.-