ACERCA DE LA BURGUESIA NACIONAL

LA CORRUPCION  y el Capitalismo de amigos

Setiembre 2015

 

Escribe: Antonio Soto

 

               Recorriendo los obituarios del diario La Nación se pueden encontrar apellidos tradicionales y nombres de empresas  conocidas  que expresan sus sentimientos ante el fallecimiento de alguna persona importante; como el obituario del 12 de Setiembre de la señora Lafuente, hija de Amalita Fortabat, heredera de 1.300 millones de dólares que ahora heredan sus hijas.

               Muy significativo fue también –por ejemplo el obituario del Sr. Hirsch (de la firma Bunge & Born) hace pocos años, o del Sr. Blaquier fallecido recientemente.

               Se aprecian ahí además de nombres de empresas que dirigían o de las que eran accionistas importantes, el nombre de las instituciones corporativas que integraban, como la Sociedad Rural y otras como el  Jockey Club, Ocean Club, Clubes de Golf,  Rotarys Club, etcétera.

               En estos días de Setiembre en que se tensa la situación electoral entre continuadores del Gobierno y sectores opositores del neoliberalismo en sus versiones  más conocidas,  queda en evidencia dos cuestiones fundamentales.

               La primera que refleja la existencia de un amplio campo del poder económico de la Argentina tradicional, poseedora de cuantiosos bienes de origen agropecuario o financiero que constituyen una parte de la gran burguesía de origen “tradicional”.

               De la otra parte, leyendo la ofensiva del grupo Clarin/Nacion y otros medios,  contra la familia presidencial respecto a los –aún supuestos pero probables- negocios de enriquecimiento ilícito relacionados con el empresario Lázaro Báez, Cristóbal López, Ferreira, etc. a través de  numerosos emprendimientos de obras públicas y de servicios en Santa Cruz y demás provincias con gobernadores, ex gobernadores, ministros etc. (léase  Boudou, Baez, Cristobal López, Ferreyra, Vila, Manzano, Alperovich, Beder Herrera, Manzur,  Uribarri, Insfrán, etc. etc.)  se verifica el nacimiento y desarrollo de una nueva clase de burguesía nacional –por su origen- en el escenario económico del  país, surgido en los últimos 12 años.  El caso más sospechoso es el que involucra al vicepresidente por cuanto la operación para apropiarse  de Chicone no la hubiera iniciado Boudou sin la aprobación del ex presidente y la presidenta. Es decir, se trata de un ilícito que salpica la investidura presidencial. El desplazamiento de jueces sobre el caso así como sobre Hotesur, configuran maniobras de ocultamiento y complicidad de jueces amigos.

               Capítulo aparte merece el análisis de los grupos de terratenientes y poseedores de las mejores tierras de la Argentina, asociados de hecho a las multinacionales que dominan el Mercado a término de la exportación con el gigante Cargill a la cabeza.

               Los tradicionales grupos de Gran burguesía nacional como los Roggio, grupo Fortabat,  Rocca,  Magneto, Eurnekian, Esquenazi, Escasany, Coto, Blaquier, Perez Compac, Whertein, Garfunkel, Dujovne, Madanes, Constantini etc. etc.  continuaron acumulando capital en la última década de crecimiento económico, que parece frenado a partir de la caída del superávit comercial y la pérdida del autoabastecimiento de petróleo y  gas.

               Se preguntará qué problema hay, si estos sectores con sus empresas, compañías y Bancos hacen crecer al país como se refleja en el desarrollo de cantidad de emprendimientos inmobiliarios de los cuales Puerto Madero y Nordelta son los íconos de la riqueza de los últimos 30 años.

               “Aquí también el país crece” se diría.

               Significa en primer lugar el crecimiento de la desigualdad que caracteriza  esta última década.

               Hay que remontarse a fines del siglo XIX y comienzos del XX para encontrar un símil  al crecimiento de la gran burguesía agropecuaria y comercial y espectacular de la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba o Rosario.

               Diferente fue el gran desarrollo impulsado por el primer gobierno del General Perón que se cimentó en el desarrollo de una nueva burguesía, nacional,  de la industria liviana, (desde chocolates hasta neumáticos; firmas como Volcán y Siam fueron íconos de dicho desarrollo) un enorme crecimiento de la vivienda popular y una verdadera inclusión económica y social de millones de argentinos, mediante el trabajo industrial.

 

El capitalismo de amigos

               Al parecer la frase fue acuñada o generalizada hace varios años por el periodista Morales Solá en el diario La Nación. Nos preguntábamos entonces cómo debía ser el  capitalismo a secas; cuáles serían los no amigos.

               Si el principal mecanismo de acumulación y de creación de la gran burguesía se produce mediante el otorgamiento  por la vía de licitaciones de obras públicas, adjudicaciones directas para un sinfín de compras y adjudicación de servicios de distinto carácter que realiza el Estado nacional y los provinciales, o municipales, que terminan favoreciendo a determinadas empresas; amigos y no amigos.

               El grosero otorgamiento de “servicios varios” y de intermediación entregados al periodista Guillermo Niembro que salieron a la luz en especiales circunstancias electorales, permite ver y conocer a millones de personas, el modus operandi de este mecanismo, que no es nuevo, por el contrario, es un sistema de compraventa de influencias que incluye varias categorías tales como nepotismo, tráfico de influencias, otorgamiento de licitaciones a la “mejor oferta”, y la conocida y nunca superada “cometa” que se resuelve con los “mayores costos”. De esto último hay unja larga “experiencia” en nuestro país. Obras públicas que comienzan con un presupuesto y terminan con otro al doble del presupuesto original . Así crecen muchas empresas que comienzan con una adjudicación directa y termina licitando obras millonarias a los pocos años. La corrupción es sistémica.

               Esta vez permitió “alumbrar” un negocio del Jefe de gobierno de Buenos Aires que hace 8 años maneja los cuantiosos fondos de la Ciudad más rica de la Argentina. Una ciudad donde hay comedores escolares, arreglos de plazas y parques públicos, bacheo de calles, alumbrado y mueblería pública, publicidad, ferias y espectáculos públicos, contratación de artistas, y un sinfín de otras adjudicaciones directas.

               También el Estado nacional, que dispone de enormes recursos monetarios y se  queda con el 70 por ciento de la coparticipación federal, multiplica el volumen de adjudicaciones directas y licitaciones truchas.

               ¿Quién puede esclarecer los negocios que están detrás de Tecnópolis o de los fondos gastados en el centro cultural N.K? Si acaban de conceder a una empresa, los trabajos de limpieza y “desratización” del dicho Centro por 120 millones de pesos al año.

               ¿Y quien controla? Quién verifica los costos reales? Quién conoce a las “empresas” que se forman al momento para hacer un servicio?

               ¿Por qué no se inspecciona –por ejemplo- el presupuesto  del  Mercado  Central de Buenos Aires?

               ¿Cuánto y cómo se gasta en viajes de funcionarios y gobernadores en aviones privados a reuniones o actos políticos electorales?

               La acumulación capitalista tiene varios caminos “non sanctos” para realizarse. Desde siempre; pero requiere de funcionarios, empresarios  y según el negocio algún dirigente de un gran sindicato.

               Desde luego que hubo gobiernos ejemplares como el de Illia.

               Pero el Estado, según sus leyes y su sistema judicial está también al servicio de la acumulación capitalista. Hay tantos fiscales, jueces corruptos como políticos y empresarios, y viejos dirigentes sindicales.

               En las recientes grandes licitaciones de las represas sobre el río Santa Cruz, beneficiaron –después de una oportuna prórroga- a empresarios del riñon kirchnerista como  Ferreyra de Electroingeniería, desplazando –por ejemplo- a Pescarmona. También lo desplazaron en la instalación de molinos eólicos en el parque de Arauco para darle a los chinos que traerán todo de su país. Pescarmona es una empresa que se benefició otrora con obras otorgadas por el Ejército, pero que ha desarrollado una empresa  tecnológica nacional en Mendoza,  de fabricación de turbinas y obras electromecánicas,  y que se encuentra en crisis financiera. Una licitación ganada la hubiera enderezado.

               La lucha que se entabla entre empresas o grupos empresarios en las grandes obras, se resuelve casi siempre  según el gobierno de turno. ¿Será esto capitalismo de amigos?

               ¿Qué cambia que una obra como la Avda. General Paz la amplíe la empresa Laura o Roggio? Este gobierno les ha otorgado obras en forma generosa.  Roggio maneja también el subterráneo de Buenos Aires. Estas empresas adquieren trenes y estructuras en el exterior como los trenes chinos, españoles o la metalurgia alemana de Tyssen Krupp  que pisamos en las escaleras mecánicas de subtes y sopings.

               Empresas de amigos, de socios, de amigos de los amigos, de socios de los amigos, en última instancia es la forma que nacen, crecen y se desarrollan las empresas.

               Cuando cambia el gobierno los empresarios pasan a ser parte del stablishment. Y harán negocios con el nuevo gobierno.

               Y está también el mecanismo crediticio de parte de los Bancos oficiales que sostienen el crecimiento de empresas. Préstamos del Banco de la Ciudad manejado por un grupo empresarial como el de Macri, o del Nación, gobernado por el grupo prohijado por el ex presidente Kirchner que comenzó entregando el Banco Santa Cruz al  grupo Petersen – Eskenazi, y que se hizo de otros 5. Y que le entregó una parte de YPF/Repsol que la siguió exaccionando.

               El Capitalismo tiene una tricentenaria historia de rapiña, colonial primeramente, comercial y más tarde imperialista, ocupando países y llevándose los recursos mineros, petroleros, carbón, madera, etc. etc. como Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, etc. etc.

               Hoy vivimos la  etapa superior del capitalismo, la etapa imperialista, globalizada y financiera.

               El capitalismo argentino tiene un escaso desarrollo industrial comparativo a las potencias industriales y  es agrodependiente.  Pero el sistema de  acumulación capitalista (pequeño o grande) por la rapiña, el favor del Estado y los Gobiernos, es de la misma naturaleza.  La apropiación de la tierra pública como ha sucedido en la Argentina, herencia del colonialismo primero, apropiación desde y durante la guerra civil hasta la institucionalización con el  Código Civil después de 1870, continúa hoy  por medios legales y pseudos legales, en numerosas provincias con tierras fiscales y en otras que aún mantienen “mercedes indivisas” y tierras fiscales que se vuelven productivas al llegar la energía.

               Así se va creando la nueva burguesía nacional, y creciendo la gran burguesía asociada al capital extranjero, dueña de los principales medios de producción y de cambio (tierras, industrias, Bancos, etc.)

               El período que comenzaremos a vivir a fines de este año, estará caracterizado por el aterrizaje de inversiones financieras sobre lo existente: el mayor conglomerado industrial y terrateniente en manos de las empresas existentes, en su mayoría extranjeras, que conforman la mayor parte del PBI. Y por otra parte, por la participación de todas las empresas que se crearon y desarrollaron en estos últimos años que comienzan a jugar en primera en medios de comunicación, empresas constructoras, bancos, concesionarias petroleras, hoteles, el  juego, etc. que fueron apadrinadas en la última década.

               Y presenciaremos la nueva puja empresarial a la que el Gobierno de turno inclinará sus preferencias.